Todo comenzó en 2012, cuando un grupo de amigos apasionados por la ebanistería decidió abandonar sus trabajos en la industria del mueble convencional. Estaban cansados de ver cómo la producción masiva sacrificaba la calidad en favor de los márgenes de beneficio.
El primer taller fue un garaje prestado en las afueras de Madrid. Con herramientas de segunda mano y mucha determinación, empezaron a crear piezas para amigos y familiares. El boca a boca hizo el resto: pronto, los encargos superaban la capacidad del pequeño espacio.
"No queríamos ser otra fábrica más. Queríamos ser el taller donde cada mueble tiene nombre y apellidos."
En 2015 nos trasladamos a nuestro taller actual en el centro de Madrid. Un espacio de 400 metros cuadrados donde conviven las técnicas tradicionales con la tecnología más avanzada. Aquí, cada pieza recibe la atención que merece.
Hoy somos un equipo de doce artesanos, diseñadores y gestores que comparten una misma visión: crear muebles que cuenten historias, que envejezcan con dignidad y que se conviertan en testigos de la vida de quienes los poseen.